Para recuperar la dignidad de un pueblo, primero se debe realizar una revolución intelectual, que permita a dicho pueblo estar conciente del enemigo y de lo que se debe cambiar y mantener.
La revolución intelectual comienza aquí con el análisis de los problemas, tratándolos con malicia indígena, basados en los principios de solidaridad, igualdad y soberanía.
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