En las últimas semanas se ha creado una campaña de xenofobia creada a partir de noticias sobre extranjeros que cometen crimines en nuestro país. La reacción inmediata es comprensible: ¿Por qué vienen a nuestro país a enseñar malas costumbres? Muchas personas consideran que la solución reside en no dejar pasar extranjeros a nuestras tierras, como si fueramos dueños de estas tierras arrebatadas a los aborígenes... De acuerdo, no queremos criminales, pero ¿quién dice que son criminales todos los extranjeros? ¿quién dice que sólo esos son los que vienen?
En primer lugar el problema muestra que existen países vecinos con graves problemas sociales, lo más fácil es darles la espalda y dejar que ellos resuelvan sus problemas, o tambien se les puede ayudar a resolver dicho problema. De nuevo la reacción individualista sería que cómo podemos resolverle los problemas a los demás si ni siquiera hemos resuelto los nuestros. Sin embargo, en ocaciones, ayudar a los demás es más una autoayuda que otra cosa.
Segundo, se evidencia una doble pérdida de valores, por un lado personas que ayudan en los ilícitos negocios y son cómplices de las fechorías. Por otro lado el odio generado por nacionales hacia extranjeros de una forma generalizadora. ¿Desde cuándo éste es un país de odio? Lo más grave es que este odio genera a su vez una reducción de las oportunidades hacia extranjeros, no es de extrañarse que alguien que viene con buenas intenciones termine robando para sobrevivir porque no le quieren dar trabajo o las condiciones laborales son miserables a causa de su condición.
Tercero, que existan personas que se atrevan a cometer crímenes en nuestras calles no es problema de fronteras, es problema de lo fácil que es portar un arma, del poco control que hay sobre tráfico de armas, drogas, dinero y artículos robados, de lo fácil que es salir impune o de las penas casi vacacionales en las cárceles financiadas con nuestros impuestos.
La violencia no es producto de una raza, religión, o nacionalidad como nos han intentado convencer, es producto de políticas, de leyes obsoletas que no se actualizan porque adelante en la fila van los proyectos que traigan ganancias a los dueños del poder. La xenofobia no es la solución, es un problema más que se está creando para tapar el verdadero.
Así que ni chistes, ni nada! aquí todos somos hermanos!
domingo, 20 de diciembre de 2009
La revolución intelectual
Para recuperar la dignidad de un pueblo, primero se debe realizar una revolución intelectual, que permita a dicho pueblo estar conciente del enemigo y de lo que se debe cambiar y mantener.
La revolución intelectual comienza aquí con el análisis de los problemas, tratándolos con malicia indígena, basados en los principios de solidaridad, igualdad y soberanía.
La revolución intelectual comienza aquí con el análisis de los problemas, tratándolos con malicia indígena, basados en los principios de solidaridad, igualdad y soberanía.
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